El mini-retiro offline que atravieso, responde, entre otras cosas, a la llegada del buen tiempo. Por lo visto, mi organismo está programado para pasear y visitar terrazas cuando llega el calorcito {soy digna de estudio} aún a riesgo de sufrir alguna que otra lipotimia {tengo la tensión por el subsuelo}. Aunque online he estado inactiva, offline me he
mantenido bastante activa, boda incluida. Estoy ocupada con algunos encargos y el tiempo libre que me queda, lo dedico al fieltro y la costura, no penséis que
me he pasado los días de terraza en terraza y en el sofá viendo Cougar Town... cof cof. Y para colmo, últimamente ando peleada con la inspiración y estoy reconciliándome con la odiosa apatía primaveral que todos los años me visita. Como me dijo Ana, muy acertadamente, mis musas deben estar en alguna terracita tomándose una copa esperando que me pase por ellas. Sólo les pido que sean rapiditas con la cerveza y de paso, que dejen las patatas fritas que van para las caderas, que tengo la neurona rebotando en el cerebro a punto de dimitir y esto no es serio.
Pero hoy por fin tengo algo interesante que contaros, y no es que milagrosamente aún recuerde como funciona blogger, sino que he recibido las fotografías que le encargué a Beatriz de El diván azul. En realidad llegaron el lunes... ¿véis? mi apatía primaveral haciendo acto de presencia, otra vez.
Hacía tiempo que miraba su portfolio con
la boca abierta incapaz de decidirme por una u otra, así que le pedí ayuda a C. y
elegimos Suavidad y Libélula y probablemente no sean las últimas.
Venían muy bien preparaditas en un sobre craft decorado con washi tape de lunaritos que me encantó. También me envió su tarjeta y una pequeña nota manuscrita muy cariñosa.
Cuando las vi al
natural, me quedé de pasta de boniato, eran aún más bonitas que en la web. Las tengo en el tablón del estudio, bien visibles, con papel de scraapbooking como fondo. Tienen un aire muy veraniego, con una luz y unas tonalidades preciosas. Se puede elegir entre varias medidas, nosotros nos quedamos con la de 13 x
18 cm.
Después de darle muchas vueltas al portfolio de Beatriz, por fin tengo en casa dos de las fotos más bonitas, así que ahora me toca presumir de ellas un poco, ¿no?






