Son incontables los beneficios que tiene una buena y divertida conversación a cuatro, y si esa conversación es con tu pareja
(amor-de-mis-amores-que-aguanta-mis-momentos-poco-elegantes-de-estrés), tu hermana y un cuñado al que quieres como un hermano, es la mejor terapia, pero si además llega sin esperarla, en el momento más oportuno, te hace olvidar por completo los motivos de tu decaimiento. Y por si fuera poco, para reforzar el tratamiento, más tarde tuve una sesión de chat/risoterapia con una cuñada que además de ser simpática es más apañá que las pesetas. No hay mejor manera de acabar el día y con las churridepres de pacotilla. Ya pueden caer chuzos de punta que a mí, plín.
Pero vamos a lo interesante que para eso hemos venido.
Para volver a la normalidad y a la actividad, después de tanto festivo intermitente sin un triste puente, os enseño otro cuadrito.
En este caso, se trata de un leoncito que se ha convertido nada más llegar en el grrrrey de la casa
No hay que tener cuidado, esta fiera no es peligrosa,
A ver si os gusta.

