La contractura desaparecida, gracias, pero el catarro ha vuelto sobre sus pasos y de nuevo estoy en la simpática etapa mocosete. Me estoy planteando usar pañuelos de tela, como cuando era niña, menos prácticos pero más compasivos con la nariz. El problema es, ¿dónde guardar los pañuelos usados cuando estoy fuera de casa? ... Pero dejemos a un lado mis miserias y pasemos a algo más sustancial.
La chica que me encargó este cuadro, me dio total libertad, sólo me pidió que fuera alegre. Dejó a mi elección el personaje central, los colores, el fondo...
Es de agradecer que la gente ponga tanta confianza en una, aunque por otro lado, es arriesgado y estoy con el alma en vilo hasta que lo ven. Así que para evitar decepciones de última hora y que me diera un paro cardíaco en cualquier momento, se me ocurrió hacer primero un boceto... lo sé, lo sé, soy brillante.
A partir de ahí, el interesado me da el visto bueno, limamos detalles o cambiamos radicalmente la idea en cuestión.
La chica que me encargó este cuadro, me dio total libertad, sólo me pidió que fuera alegre. Dejó a mi elección el personaje central, los colores, el fondo...
Es de agradecer que la gente ponga tanta confianza en una, aunque por otro lado, es arriesgado y estoy con el alma en vilo hasta que lo ven. Así que para evitar decepciones de última hora y que me diera un paro cardíaco en cualquier momento, se me ocurrió hacer primero un boceto... lo sé, lo sé, soy brillante.
A partir de ahí, el interesado me da el visto bueno, limamos detalles o cambiamos radicalmente la idea en cuestión.
Al final me decidí por una ratoncita, y creo que el resultado es bastante alegre.
No sé si esta ratoncita es presumida o no, pero lleva un vestido muy coqueto de cuadritos vichy en blanco y rosa, con dos botones y un bolsillo.
El entredós del vestido, es de herencia familiar. Formaba parte del enorme arsenal que mi abuela Isabel tenía en su "cuarto de costura" -¡qué recuerdos me trae aquel cuarto!- y es que mi abuela cosía y calcetaba de maravilla, y hacía unos patucos y unos chalequitos que llamaban la atención.
Heredé muchas de sus cosas; encanjes, entredós, botones, cintas, puntillas, telas... que guardaba en montones de cajas y latas preciosas. Me gusta que en mis trabajos haya un pedacito de ese cuarto de costura.
Lleva un pequeño molinillo de viento y por supuesto, su chupete. Hice un pajarito por cada letra, para hacer más alegre el conjunto.
Espero que os guste tanto como a la chica que me lo encargó, porque finalmente, acerté con el diseño.
Espero que os guste tanto como a la chica que me lo encargó, porque finalmente, acerté con el diseño.
Que paséis un buen fin de semana y gracias por vuestra visita.
♥

