Querida amiga:
¿Pierdes media cabellera cada vez que te desenredas? ¿cansada de que tu bañera parezca la de Chewbacca?
¿temes
el momento del cepillado más que la visita al dentista? ¿tus folículos pilosos lloran de impotencia cada día?
Si
has contestado afirmativamente a alguna de estas preguntas, deberías seguir
leyendo, voy a hablarte del Tangle Teezer, el cepillo con nombre de baile.
Hasta
no hace mucho, yo sufría resignada el tormento del cepillado. Creo que ya dije
alguna vez que tengo el pelo fino, liso y graso -yuju- y no uso acondicionador por aquello de no engrasarlo más y
saturarlo de químicos... te imaginas que risas, verdad?
Un día, vi el vídeo de una chica, que era la reencarnación de Rapunzel, desenredando su larga melena con el tangle teezer, y lo hacía sin derramar ni una sola lágrima. Lo primero que pensé fue, que un cepillo sin mango debía ser bastante incómodo y lo segundo, que probablemente esa chica sería insensible al dolor...
Pero como soy ingenua e impresionable a partes iguales y siempre he sentido una fuerte atracción por las cosas menos cómodas -como los gigantobolsos machacadores de cervicales-, busqué información del cepillo sin mango, con la esperanza de poder peinarme sin dejar media melena en el suelo del baño... y ya puestos, conservar la sensibilidad en el cuero cabelludo. Si a una chica con 21 metros de melena le funcionaba, malo sería que a mí no... ¿NO?
Después de ver el vídeo de la Rapunzel americana cinco veces y convencerme que no había truco, y leer opiniones de mujeres de todo el globo -sin exagerar- acabé sucumbiendo al cepillo sin mango -era visto-.
Lo compré en El outlet del maquillaje, donde lo tenían a un precio medianamente razonable, porque barato, lo que se dice barato, no es, pero lo puedes encontrar en muchas otras webs. Desde el primer momento que lo probé, a Dios puse por testigo, cual Escarlata O'hara, que nunca más sufriría por los enredos y luego, lloré como una histérica de pura alegría.
Además de desenredar sin esfuerzo, asegura que evita la rotura del pelo y es cierto que parte menos, pero parte, los milagros no existen. Por desgracia, esto va en función del pelo que tengamos y no del cepillo, si tienes el pelo débil, como yo, seguirá rompiendo, pero aún así, merece la pena, porque al desenredar más suavemente, el pelo sufre menos tirones. Al principio, la sensación es como si peinara sólo por encima y no llegara a los nudos, pero llega, llega. Yo lo uso con el pelo húmedo, justo después de secarlo ligeramente con una toalla. Una maravilla, oye.
Ahora me desenredo en la mitad de tiempo y aunque reconozco que al principio se me cayó un par de veces -gracias a lo
cual, también pude comprobar que es altamente resistente- me acostumbré enseguida a la ausencia de mango y al ser de plástico, lo
puedo usar en la ducha sin miedo a estropearlo.
Ya puede venir la mismísima Tina Turner, después de pasar por Tarifa, que con mi súpercepillo, le dejo la mata de pelo como la seda.
Besos enormes
Un día, vi el vídeo de una chica, que era la reencarnación de Rapunzel, desenredando su larga melena con el tangle teezer, y lo hacía sin derramar ni una sola lágrima. Lo primero que pensé fue, que un cepillo sin mango debía ser bastante incómodo y lo segundo, que probablemente esa chica sería insensible al dolor...
Pero como soy ingenua e impresionable a partes iguales y siempre he sentido una fuerte atracción por las cosas menos cómodas -como los gigantobolsos machacadores de cervicales-, busqué información del cepillo sin mango, con la esperanza de poder peinarme sin dejar media melena en el suelo del baño... y ya puestos, conservar la sensibilidad en el cuero cabelludo. Si a una chica con 21 metros de melena le funcionaba, malo sería que a mí no... ¿NO?
Después de ver el vídeo de la Rapunzel americana cinco veces y convencerme que no había truco, y leer opiniones de mujeres de todo el globo -sin exagerar- acabé sucumbiendo al cepillo sin mango -era visto-.
Lo compré en El outlet del maquillaje, donde lo tenían a un precio medianamente razonable, porque barato, lo que se dice barato, no es, pero lo puedes encontrar en muchas otras webs. Desde el primer momento que lo probé, a Dios puse por testigo, cual Escarlata O'hara, que nunca más sufriría por los enredos y luego, lloré como una histérica de pura alegría.
Además de desenredar sin esfuerzo, asegura que evita la rotura del pelo y es cierto que parte menos, pero parte, los milagros no existen. Por desgracia, esto va en función del pelo que tengamos y no del cepillo, si tienes el pelo débil, como yo, seguirá rompiendo, pero aún así, merece la pena, porque al desenredar más suavemente, el pelo sufre menos tirones. Al principio, la sensación es como si peinara sólo por encima y no llegara a los nudos, pero llega, llega. Yo lo uso con el pelo húmedo, justo después de secarlo ligeramente con una toalla. Una maravilla, oye.
Ya puede venir la mismísima Tina Turner, después de pasar por Tarifa, que con mi súpercepillo, le dejo la mata de pelo como la seda.
Besos enormes
*Este post no está patrocinado por la marca ni por la tienda online, sólo está patrocinado por mi experiencia personal, que ya es bastante.

